
La lucha a veces se torna muy sucia. Dick Cheney, vicepresidente de los EE.UU. había tratado, mediante varios medios de impedir que esta especie quedara protegida, en favor de sus colegas y amigos empresarios petroleros que pretenden explotar todo el terreno que puedan en Alaska, arrasando con el ecosistema de este animal que cada vez se ve más reducido, por los efectos del calentamiento global en los terrenos donde caza a sus presas y el ecosistema en el que habita.
Afortunadamente, el dinero y la avaricia de unos pocos no se interpuso más, y el oso polar de Alaska es una especie protegida.
La información la dió el secretario del interior Dirk Kempthorne, quien basándose en estudios científicos llegó a la conclusión de el ecosistema del oso polar estaba seriamente amenazado, poniendo en peligro la existencia de la especie.
Un acierto para Greenpeace, un acierto para el mundo entero.
Alber Eintein lo dijo: "Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro".
VIA: The New York Times






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