CASO 1
Primero: Fíjese en un problema visible en la sociedad Chilena (tomemos el ejemplo del Transantiago).
Segundo: Reclute a ciudadanos bajo un pretexto determinado. Da lo mismo si a usted le importa o no.
Tercero: Puede mandar a confeccionar una torta, un ataúd, pancartas y chapitas para ir a pararse en algún lugar de la ciudad, convocando a los ciudadanos. Dígales que van a salir en televisión.
Cuarto: Por más que quiera, no entregue soluciones concretas e inmediatas (y por lo demás atractivas), ya que esto podría terminar con al racha de desprestigio del bando del oficialismo, y peor aún, con su buen momento.
Quinto: Juegue a declarar al menos 2 veces por semana, frente a la prensa, que el gobierno es un incompetente y que alguien debe renunciar.
Sexto: Espere los resultados. Verá que alguna figura importante de su coalición experimenta alzas en la preferencia.
CASO 2
Primero: Busque incansablemente alguna información que podría sacar ronchas y armar polémica.
Segundo: Sea verídica o no, anúnciela con bombos y platillos en los medios, acusando una falta de transparencia y/u ocultamiento de la información a la opinión pública de quienes son responsables por el manejo de esa información.
Tercero: Confeccione detalladamente una afirmación/acusación que sea potente y que pretenda impactar a la opinión pública, considerando el primer paso, ya que no importa si la información no es verdadera.
Cuarto: Defienda las acusaciones y afirmaciones en los medios de forma férrea. Siempre crea en que lo que está diciendo la verdad absoluta, y tire dardos constantemente a quienes son los responsables. Ya verá los resultados.
Quinto: Espere los resultados, que pueden aparecer dependiendo con la frecuencia que los centros de estudios hagan encuestas.
Sexto: Celebre, pero discretamente su operación.
¿Esto se asemeja a algo que ya ha visto?. Lo único que puedo compartir con ustedes es que hace pocos días atrás un partido se me cayó abruptamente al suelo.







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