Como si fuera poco, parece que los chicos de Renovación Nacional no aprenden a que no hay que levantar acusaciones porque se les para el traste.
Esta vez fue el turno de la agresión al Candidato Luis Plaza y la apuntada de dedos que hasta el mismísimo Sebastián Piñera protagoniza.
Dado que ayer el hombre autor de la agresión se entregó voluntariamente a la policía, se esclarecieron las sospechas que iban directamente al equipo de uno de los candidatos rivales, sumando al baile el nombre del parlamentario Guido Girardi.
Según las informaciones preliminares, el hombre agresor estaba borracho, y tras un altercado éste golpeó al candidato, pero no habría ninguna motivación política de parte del agresor, según las fuentes policiales.
Si la primera vez fue bochornosa, la segunda es peor, y por lo menos a mi me da muy mala confianza. El Espinazo original (caso Farc/Gobierno) no sólo me dio vergüenza, sino que molestia al ver cómo se juega con la opinión pública. Y ahora resulta que se hace lo mismo, ¡chuatas! pareciera que no tienen nada mejor que hacer que sentarse a especular y lanzar dardos contra el bando opositor.
Si el punto no es que en Cerro Navia exista una dinastía, como afirman unos. Si el candidato Plaza fuese tan bueno, ganaría las elecciones y destronaría a la señora Girardi.
Eso si, le aconsejaría que como promesa de campaña proponga implementar programas contra el alcoholismo. Es que estos gallos parece que están lejos de aprender.
¿Podrán tragarse sus palabras?
Link: La Tercera






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